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El riesgo cardiovascular en la menopausia aumenta por la baja de estrógenos

hace 18 minutos
4 min de lectura

Por: Liliana Noble Alemán

sobre la autora| Reportera con 20 años de experiencia en salud, medioambiente, tecnología e información general. Mención Honorífica Premio Nacional de Periodismo en Salud.


 la menopausia representa un periodo crucial en el que el organismo femenino experimenta una transformación profunda en su sistema endocrino y cardiovascular
 la menopausia representa un periodo crucial en el que el organismo femenino experimenta una transformación profunda en su sistema endocrino y cardiovascular

CIUDAD DE MÉXICO, 23 DE OCTUBRE DE 2026. Salud vascular y transición endocrina en las mujeres. La transición hacia la menopausia representa un periodo crucial en el que el organismo femenino experimenta una transformación profunda en su sistema endocrino y cardiovascular. A lo largo de la vida, las hormonas sexuales como los estrógenos brindan una protección vascular sostenida, permitiendo que las arterias mantengan su elasticidad y que los niveles de lípidos en sangre se conserven relativamente estables. Sin embargo, cuando concluye la etapa reproductiva, esta barrera biológica desaparece gradualmente, exponiendo al sistema circulatorio a un entorno metabólico adverso. La acumulación de malos hábitos alimenticios, el sedentarismo sostenido, la falta de ejercicio regular y el estrés crónico acumulado durante la juventud se entrelazan con el envejecimiento cronológico para desencadenar diversas afecciones crónico-degenerativas.


En esta etapa de la vida, el riesgo cardiovascular en la menopausia aumenta por baja estrogénica y por la alteración en el procesamiento orgánico de los lípidos. La pérdida entonces, de la protección hormonal provoca que las estadísticas de mortalidad por infartos y eventos vasculares en la población femenina se incrementen de forma pronunciada, superando en severidad y letalidad a los cuadros registrados en hombres de la misma edad. De acuerdo con la Dra. Alejandra Madrid, cardióloga, "esta protección que brindan las hormonas permite tener una frecuencia de eventos cardiovasculares mucho más baja en comparación con los varones antes de la menopausia, pero posteriormente el impacto es considerablemente mayor", aseguró en el Foro Hacia el Dia Nacional por la Salud en la Menopausia convocado por Merck México. Esta realidad clínica exige una mirada multidisciplinaria que contemple la interacción entre el corazón, las glándulas endocrinas y la nutrición.


Aun cuando el riesgo cardiovascular en la menopausia aumenta por baja estrogénica al desencadenar una serie de alteraciones, también distorsiona el control de la presión arterial, favorece el depósito acelerado de colesterol en el endotelio y genera resistencia a la insulina. Cuando las mujeres ingresan a este periodo sin un seguimiento médico preventivo previo, los factores de riesgo tradicionales —como el síndrome metabólico, las alteraciones en la glucosa y la masa grasa acumulada— actúan como un detonante complejo. La falta de diagnóstico oportuno propicia que patologías asintomáticas progresen sin control, deteriorando la pared vascular y elevando la rigidez de los vasos sanguíneos mucho antes de que se presenten los primeros síntomas clínicos de insuficiencia o falla cardíaca.


¿Por qué disminuye la protección del corazón durante la menopausia?

La disminución estrogénica que caracteriza a la menopausia priva al endotelio vascular de su principal estimulante para la producción de óxido nítrico, una molécula clave para la vasodilatación y el flujo sanguíneo óptimo. Al reducirse estos niveles hormonales, las paredes de las arterias pierden rigidez y flexibilidad, facilitando que el colesterol de baja densidad (LDL) se infiltre en la capa interna de los vasos. Este proceso acelerado de ateroesclerosis no solo restringe la circulación adecuada, sino que también altera la capacidad del cuerpo para autorregular la presión sanguínea frente a situaciones de estrés físico o metabólico.


¿Cómo afecta la función de la glándula tiroides al sistema circulatorio?

La glándula tiroides ejerce un papel metabólico central en la regulación del metabolismo lipídico y la frecuencia cardíaca. Cuando se presenta una disminución en su funcionamiento o hipotiroidismo, se ralentiza la degradación del colesterol en el hígado, incrementando las concentraciones de lípidos aterogénicos en el torrente sanguíneo. Como señala la Dra. Alejandra Madrid, cardióloga, "la tiroides es la principal glándula reguladora del metabolismo de todo el cuerpo y, al disminuir su funcionalidad, el metabolismo del colesterol malo se altera, favoreciendo que la grasa se deposite fácilmente dentro de las arterias". Este fenómeno endurece la estructura arterial y predispone al desarrollo de arritmias cardíacas y picos hipertensivos.


¿Qué exámenes médicos se deben realizar para evaluar el riesgo cardiovascular?

Para obtener una valoración clínica integral durante la perimenopausia y postmenopausia, el personal de salud recomienda la ejecución coordinada de diversos estudios diagnósticos:


  • Perfil lipídico completo: Medición de colesterol total, colesterol LDL, colesterol HDL y triglicéridos para detectar dislipidemia aterogénica.

  • Prueba de glucosa en ayunas e insulina: Evaluación de la sensibilidad a la insulina para descartar síndrome metabólico o diabetes preclínica.

  • Perfil tiroideo (TSH, T3 y T4 libre): Verificación del estado funcional de la tiroides y su impacto en el metabolismo basal.

  • Monitoreo continuo de la presión arterial: Mapeo de la tensión arterial para descartar hipertensión sistémica o rigidez vascular incipiente.

  • Valoración cardiológica integral: Evaluación electrocardiográfica para vigilar el ritmo cardíaco y prevenir arritmias o cambios estructurales.


La intervención oportuna mediante evaluaciones multidisciplinarias resulta prioritaria para reducir la morbilidad en las mujeres maduras. Como explica la Dra. Alejandra Madrid, cardióloga, "necesitamos una atención inmediata en lípidos, colesterol y presión mediante una evaluación integral donde interactúen distintas especialidades médicas para proteger la salud de la población". Prestar atención a estos indicadores permite implementar cambios de vida adaptados y esquemas farmacológicos que mitigan de forma sustancial las secuelas del envejecimiento vascular.

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