top of page

Infecciones más comunes en México y cómo prevenirlas

hace 3 minutos
3 min de lectura

Por: Liliana Noble Alemán

sobre la autora| Reportera con 20 años de experiencia en salud, medioambiente, tecnología e información general. Mención Honorífica Premio Nacional de Periodismo en Salud.


Hábito del lavado de manos y desinfección de alimentos como barrera principal ante el contagio de patógenos.
Hábito del lavado de manos y desinfección de alimentos como barrera principal ante el contagio de patógenos.

CIUDAD DE MÉXICO, 22 DE SEPTIEMBRE, 2026. Las infecciones más comunes en México representan uno de los mayores desafíos para el sistema sanitario del país, afectando diariamente a millones de ciudadanos en espacios de convivencia cotidiana como el transporte público, centros de trabajo, escuelas y hogares.


De acuerdo con el reporte acumulado de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, las infecciones más comunes en México están encabezadas por las afecciones respiratorias agudas, las cuales superan los 12 millones de casos registrados al año. En segundo lugar de morbilidad se ubican las patologías gastrointestinales, que muestran un repunte significativo en temporadas de altas temperaturas según registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros.


Asimismo, las afecciones del tracto urinario se posicionan como la tercera causa de morbilidad nacional, sobrepasando los dos millones de diagnósticos anuales. Este grupo de padecimientos impacta en mayor proporción a la población femenina debido a factores biológicos y anatómicos estructurales. La rápida propagación de patógenos a través de superficies, agua contaminada, alimentos sin desinfectar o secreciones respiratorias exige una atención oportuna para reducir el índice de transmisión comunitaria.


¿Cuáles son las señales de alerta de una infección grave?

Para evitar cuadros clínicos complejos, la detección temprana resulta crucial en el pronóstico del paciente. Se debe acudir a una consulta médica de inmediata ante la presencia de los siguientes síntomas:

  • Fiebre persistente que no cede con medidas iniciales.

  • Dificultad respiratoria o sensación de falta de aire.

  • Dolor lumbar intenso acompañado de malestar general.

  • Vómito constante o incapacidad para retener líquidos.

  • Presencia de sangre en la orina o molestias severas al orinar.

La intervención de un profesional de la salud es el único mecanismo certero para diferenciar entre un origen viral y uno bacteriano, solicitar cultivos específicos y recetar el esquema farmacológico adecuado.


¿Por qué la automedicación aumenta la resistencia bacteriana?

La automedicación constituye una de las mayores amenazas para la salud pública. Estimaciones del sector indican que más del 80% de la población recurre al uso de medicamentos sin prescripción, una práctica que frena el diagnóstico certero y fomenta la resistencia antimicrobiana.


La Dra. Yessica Pérez, infectóloga, señala que “es muy importante entender cómo se transmiten estas infecciones, especialmente las respiratorias y digestivas, para poder mitigar los contagios”. Cuando una persona reutiliza prescripciones antiguas o altera la dosificación por cuenta propia, se corre el riesgo de enmascarar los síntomas reales.


Por su parte, el Dr. Jaime Uscanga, urólogo, advierte que “reutilizar fármacos sin evaluación puede calmar temporalmente las molestias, pero oculta el cuadro real de la infección”. El especialista añade que “alterar las dosis o suspender el tratamiento enseña a las bacterias a resistir los medicamentos, obligándonos a recurrir a tratamientos mucho más agresivos”. Cumplir estrictamente con la dosis, los horarios y la duración del tratamiento prescrito es la vía idónea para garantizar la recuperación y prevenir daños renales o neumonías.


Medidas diarias para prevenir el contagio de patógenos

La adopción de hábitos de higiene cotidianos funciona como la primera línea de defensa para cortar la cadena de transmisión de enfermedades. Entre las acciones prioritarias destacan:

  1. Higienización de manos: Lavado frecuente y correcto utilizando agua y jabón.

  2. Inocuidad alimentaria: Desinfección adecuada y conservación correcta de alimentos y agua de consumo.

  3. Ventilación de espacios: Mantener un flujo de aire constante en espacios cerrados.

  4. Etiqueta respiratoria: Cubrirse la nariz y la boca al toser o estornudar, emplear pañuelos desechables y mantener distancia física.

  5. Esquema de vacunación: Contar con las inmunizaciones al día según los calendarios oficiales.

  6. Inmunoestimulantes: Utilizar estos productos únicamente bajo estricta indicación y supervisión médica.

Comentarios


bottom of page