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Infecciones de vías urinarias en mujeres: riesgos, mitos y realidades sobre la salud de la vejiga

  • 9 jun
  • 2 min de lectura

Por: Liliana Noble Alemán

@pulsosaludable


Un adecuado consumo diario de agua potable y la erradicación del hábito de retener la orina constituyen las medidas preventivas más eficaces para salvaguardar la salud vesical y renal de la población femenina.
Un adecuado consumo diario de agua potable y la erradicación del hábito de retener la orina constituyen las medidas preventivas más eficaces para salvaguardar la salud vesical y renal de la población femenina.

CIUDAD DE MÉXICO A 9 DE JUNIO, 2026. Una gran cantidad de la población femenina experimenta al menos un episodio infeccioso en el sistema urinario a lo largo de su vida. La anatomía biológica juega un papel determinante en esta prevalencia, debido a la corta longitud de la uretra y su cercanía con la zona vaginal y anal, lo que facilita la migración de bacterias comunes como Escherichia coli.


A menudo, las variaciones hormonales en las distintas etapas biológicas modifican el pH de la zona íntima. Esta fluctuación en el ecosistema vaginal incrementa considerablemente la incidencia de infecciones de vías urinarias en mujeres, convirtiéndolas en un motivo de consulta médica recurrente desde la juventud hasta la etapa posterior a la menopausia.


La falta de información propicia la propagación de creencias erróneas sobre el origen de estos padecimientos. Contrario al mito popular, el uso de sanitarios públicos no representa el principal factor de riesgo para contraer infecciones de vías urinarias en mujeres, sino el hábito de retener la orina por periodos prolongados, lo que favorece la estasis bacteriana y la proliferación de microorganismos en la vejiga.


En el análisis exhaustivo de estos cuadros clínicos, se destaca que mantener prendas húmedas tras salir de albercas o el uso de productos de higiene íntima con blanqueadores o fragancias alteran la microbiota local. Asimismo, se ha observado cómo las relaciones sexuales vigorosas o una técnica de aseo incorrecta de adelante hacia atrás propician la contaminación de la zona.

"El hecho de estar bien hidratado genera que se prevengan este tipo de infecciones".

Cuando el proceso infeccioso se localiza en la parte baja del sistema urinario se denomina cistitis, caracterizada por ardor al orinar, micciones frecuentes en pequeñas cantidades o cambios en la coloración de la orina. Sin embargo, el doctor Julio Octavio Villalobos Romero, especialista en Ginecología y Obstetricia con subespecialidad en Biología de la Reproducción Humana, advirtió que si el cuadro migra al sistema alto puede comprometer la función de los riñones y provocar insuficiencia renal.

"La mayoría de las infecciones urinarias terminan siendo bajas y están relacionadas con una famosa cistitis".

Existen poblaciones de alta vulnerabilidad que requieren un monitoreo estricto, tales como las personas que viven con diabetes mellitus descontrolada, debido al debilitamiento de su sistema inmunitario. De igual forma, el cuidado durante la gestación es crítico; el doctor Julio Octavio Villalobos Romero enfatizó que estos procesos bacterianos pueden cursar de forma asintomática en el embarazo y detonar partos pretérmino, pérdidas tempranas o nacimientos maduros con complicaciones graves, por lo que es normativo realizar exámenes generales de orina cada trimestre.

"En todas las etapas de la vida van a estar presentes este tipo de infecciones".

Para el tratamiento, los expertos rechazan categóricamente la automedicación, ya que el uso empírico e incorrecto de fármacos propicia la resistencia antimicrobiana, complicando futuros escenarios terapéuticos. El diagnóstico definitivo se apoya en estudios clínicos como el urocultivo para identificar el patógeno específico y prescribir el antibiótico adecuado, complementado siempre con una ingesta de agua óptima ajustada a las necesidades metabólicas de cada paciente.

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