Planificación familiar en América Latina: el retroceso de 30 años tras la pandemia
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Por: Liliana Noble Alemán
@pulsosaludable

CIUDAD DE MÉXICO, 7 DE ABRIL 2026. El panorama de la salud reproductiva en la región atraviesa un momento crítico. Tras la crisis sanitaria por COVID-19, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha encendido las alarmas al detectar que el porcentaje de mujeres con limitaciones para acceder a anticonceptivos saltó del 11% al 17%. Este fenómeno no es solo una estadística; representa un retroceso de hasta 30 años en la meta de alcanzar cero necesidades insatisfechas de planificación familiar en América Latina para el año 2030, un objetivo clave de Desarrollo Sostenible planteado por la OMS.
En el marco del Día Mundial de la Salud, este 7 de abril de 2026, expertos hacen un llamado urgente a los sectores público y privado. La interrupción de servicios por saturación hospitalaria y la caída de ingresos familiares provocaron que entre 12 y 20 millones de mujeres interrumpieran el uso de sus métodos. El impacto de la planificación familiar en América Latina es desigual, golpeando con mayor fuerza a poblaciones vulnerables, donde las tasas de fecundidad superan hasta cinco veces los promedios nacionales.
La Dra. Catalina Calvo, Especialista en Asuntos Científicos y Médicos para Organon Latinoamérica, enfatiza que este declive frenó avances cruciales en equidad de género, señalando que “el uso de anticonceptivos modernos ha sido clave para reducir la mortalidad materna”. La especialista advierte que, ante crisis sistémicas, los servicios de salud sexual suelen ser los primeros en ser sacrificados, por lo que es imperativo integrarlos como un eje central de la atención primaria.
A pesar de que países como México lideran el acceso con un 93%, la realidad regional es heterogénea y persistente en sus barreras. Julio Conejero, Director General de Organon Latinoamérica, sostiene que el acceso a estos servicios está ligado a la infraestructura y financiamiento, afirmando que “cuando existen barreras estructurales, la anticoncepción deja de ser accesible y se convierte en un privilegio”. Actualmente, la mitad de las usuarias deben costear sus métodos de su propio bolsillo, lo que profundiza la desigualdad social.
Bajo el lema "Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia", la campaña actual de la OMS busca que la innovación sea el motor para revertir estas cifras. Said Plascencia, Director Médico de Organon Latinoamérica, destaca que la investigación es la herramienta primordial para atender las necesidades regionales, comentando que impulsan "soluciones innovadoras para brindar opciones anticonceptivas modernas, seguras y de fácil acceso". Solo mediante la colaboración y la evidencia científica será posible recuperar el terreno perdido y garantizar que la salud reproductiva sea un derecho efectivo y no un anhelo del pasado.
