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Más allá de la dieta y el ejercicio: la ciencia revela por qué perder peso depende de tu genética

  • hace 5 horas
  • 4 min de lectura

Por: Liliana Noble Alemán

@pulsosaludable


Instituciones médicas impulsan el tratamiento de la obesidad como enfermedad crónica basado en la biología individual
Instituciones médicas impulsan el tratamiento de la obesidad como enfermedad crónica basado en la biología individual

CIUDAD DE MÉXICO A 17 DE JULIO, 2026. La comprensión científica de los trastornos metabólicos ha evolucionado significativamente en los últimos años, obligando a una reconfiguración profunda de las estrategias de atención en salud pública a nivel global. Alguna vez te has preguntado:

¿ Porqué tu tratamiento para bajar de peso no funciona o porqué te cuesta tanto apegarte al 100 por ciento a el?

Los abordajes terapéuticos tradicionales e impersonales suelen resultar insuficientes si se ignoran los determinantes del entorno y las variaciones físicas intrínsecas de cada individuo. La interacción entre la disponibilidad masiva de alimentos hipercalóricos, la reducción severa de la actividad física y el estrés diario compone un escenario complejo que detona respuestas corporales heterogéneas dependiendo estrictamente del perfil genético y endocrino del paciente.


Durante los encuentros de actualización académica organizados por laboratorios Merck en la Ciudad de México, en entrevista exclusiva para @pulsosaludable el Dr. Arya Mitra Sharma,  médico internista de formación, profesor de medicina y titular de la cátedra en investigación en obesidad y manejo del peso en la University of Alberta Canadá, enfatizó la urgencia de establecer el tratamiento de la obesidad como enfermedad crónica, abandonando de forma definitiva las soluciones temporales, las dietas restrictivas genéricas o los abordajes estandarizados. El especialista señaló que los mecanismos de defensa del cuerpo humano regulan el peso de manera diferenciada, lo que explica la amplia variabilidad en los resultados finales de las intervenciones quirúrgicas o farmacológicas. Al respecto, el ponente puntualizó textualmente que “la biología de las personas es muy diferente”, lo que exige un diagnóstico preciso antes de prescribir cualquier alternativa de control clínico.


En este sentido, la investigación científica contemporánea demuestra que existen personas que habitan en el mismo entorno socioeconómico, comparten patrones de alimentación idénticos y registran niveles similares de sedentarismo, pero jamás incrementan su masa corporal. Por el contrario, otros pacientes experimentan dificultades persistentes para mantener un peso saludable, incluso cuando realizan actividad física rigurosa y cuidan estrictamente su nutrición diaria. Este fenómeno evidencia que el éxito terapéutico no depende de la voluntad del paciente, sino de la interacción molecular profunda. Por ello, consolidar el tratamiento de la obesidad como enfermedad crónica permite enfocar los recursos asistenciales en la raíz fisiológica del problema y no únicamente en las manifestaciones conductuales externas.


En las mesas de análisis clínico sobre el impacto de los factores medioambientales y emocionales, los expertos técnicos reiteraron que el éxito terapéutico integral requiere que los profesionales de la salud adopten el tratamiento de la obesidad como enfermedad crónica combinando el soporte farmacológico avanzado con el cuidado minucioso de la salud mental, la nutrición personalizada y el ejercicio adaptado. La coordinación de estas disciplinas es fundamental debido a que los pacientes experimentan mesetas drásticas en la pérdida de peso causadas por la adaptación metabólica defensiva del organismo, un proceso que frena el efecto máximo de cualquier tratamiento tras los primeros meses de avance. Durante el debate científico, el cuerpo de investigadores remarcó textualmente que “el motor es sin duda el medio ambiente”, pero advirtieron que la predisposición física determina la gravedad de los padecimientos asociados como la hipertensión y la diabetes.


La comprensión científica de los trastornos metabólicos ha evolucionado significativamente en los últimos años, obligando a una reconfiguración profunda de las estrategias de atención en salud pública a nivel global
La comprensión científica de los trastornos metabólicos ha evolucionado significativamente en los últimos años, obligando a una reconfiguración profunda de las estrategias de atención en salud pública a nivel global

El panorama se vuelve todavía más complejo al observar la adherencia terapéutica a nivel nacional. Es sumamente frecuente que los pacientes interrumpan sus tratamientos médicos en cuanto notan las primeras mejorías en la báscula, sin haber logrado consolidar una modificación estructural en sus hábitos de vida ni en su entorno inmediato. Para lograr que la intervención clínica y el estilo de vida converjan con éxito, los especialistas sugieren un seguimiento multidisciplinario continuo que aborde los aspectos emocionales y contextuales. La atención psicológica integrada ayuda a desarticular los detonantes del hambre emocional, mientras que la terapia conductual facilita la adaptación a entornos que promueven el sedentarismo y la sobrealimentación, asegurando resultados estables a largo plazo.

Asimismo, enfatizó que el tratamiento integral debe diseñarse a la medida exacta de las necesidades de cada persona, reconociendo que no todos los pacientes con exceso de peso comparten las mismas alteraciones de salud mental o metabólicas. Mientras que para algunos individuos el soporte emocional y el manejo del estrés representan el pilar fundamental de su recuperación, otros presentan un estado de salud mental óptimo pero poseen una predisposición genética extrema para almacenar energía de manera eficiente. Por lo tanto, el diagnóstico debe discriminar con precisión qué factores impulsan el desarrollo de la condición en cada caso particular para evitar terapias invasivas o innecesarias.


Ante ello,  Arya Sharma, aseguró que clásicamente se asocia el exceso de peso con un estado de inflamación continua y de bajo grado que deteriora progresivamente los órganos y sistemas, elevando el riesgo de desarrollar cardiopatías graves o trastornos de la glucosa. Sin embargo, los datos clínicos revelan excepciones notables: existen personas con un índice de masa corporal elevado cuyos perfiles bioquímicos, niveles de presión arterial y analíticas sanguíneas se mantienen en rangos de total normalidad. Esta paradoja médica reitera la premisa de que cada organismo reacciona de forma única, exigiendo una evaluación médica individualizada y pormenorizada.


Finalmente, el Dr. Arya Mitra Sharma, quien fundió también como director médico del Programa de Obesidad de Alberta Health los participantes en los foros de educación médica continua destacaron la necesidad urgente de reformar de raíz los planes de estudio en las universidades del país, argumentando que las escuelas de medicina históricamente no han profundizado en esta especialidad dentro de sus troncos comunes. Los especialistas concluyeron que la capacitación continua dota a los médicos de herramientas críticas para reducir la carga de enfermedades secundarias y mejorar de manera tangible la calidad de vida de la población afectada. En el cierre del evento, las autoridades académicas manifestaron de forma textual que los pacientes “merecen el mismo nivel de compasión” que se muestra hacia quienes padecen cualquier otra alteración de larga duración, sentando las bases para una atención institucional más equitativa, científica y digna.

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