Un análisis de la Universidad de Alberta y diversas instituciones médicas mexicanas revela que el hambre emocional y obesidad representan una crisis de salud compleja que alcanzará al 47% de los adultos en 2035. El informe detalla cómo los factores psicológicos y los fenotipos neurobiológicos alteran el sistema de recompensa del cerebro. Ante este escenario, los expertos proponen tratamientos individualizados que dejen atrás el estigma de la falta de voluntad.