Reflujo
- 21 oct 2009
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Por. Liliana Noble Alemán
@pulsosaludable
CDMX. (21 oct 2009)
“A las 5 de la mañana ya estoy bajo la ducha, acto seguido corro al vestidor, son las seis y el tiempo me presiona una vez más, salgo casi volando de la cochera y al haber llegado a la esquina, comienza una enorme fila de autos, las noticias de la radio habitualmente acompañan mi trayecto, otra vez no desayuné, ejercicio, me gustaría, pero; nunca tengo tiempo. Una hora más tarde ya estoy en mi oficina, entro a una sala de juntas donde el café y los cigarrillos no pueden faltar, horas después mi área de trabajo es un ir y venir de gente, ya tengo hambre pero, primero debo terminar, tampoco he comido, no importa! Algo de la maquinita siempre alivia mi apetito, salgo entre ocho y nueve de la noche, el tráfico está de nuevo insufrible, de vuelta a casa pienso en como voy a organizar el siguiente día. Ya en mi hogar, ceno lo que sea, en realidad la mayoría de las veces hago solo una comida y tengo ayunos muy prolongados, de inmediato trato de conciliar el sueño, pero desde hace unos meses, el ardor en la boca del estómago siento que me quema, me arde, pareciera que tengo lumbre dentro, al amanecer siempre estoy dolido de la garganta como si tuviera infección, no puedo mas".
El seguir ese estilo de vida se traduce en efectos negativos para la salud, al grado de que gran parte de la población desarrolla con el tiempo reflujo del estómago hacia el esófago o gastritis crónica, originados por el desequilibrio entre la secreción exagerada de ácido clorhídrico y de una enzima llamada gastrina.
Aunado a lo anterior, el estrés también juega un papel muy importante en los problemas por ácido, ya que en una situación de tensión, el sistema nervioso descarga una gran cantidad de neurotransmisores que, a su vez, producen mayor cantidad de ácido, que si no es neutralizado produce daño.
Sin embargo, para que la aparición del reflujo se haga evidente, es necesario que dentro del estómago del individuo exista una exagerada producción de ácido clorhídrico y que el mecanismo anti reflujo del estómago esté alterado.
Las manifestaciones clínicas más frecuentes de este padecimiento son: ardor y sensación de quemazón (atrás del esternón), que a veces se llegan a confundir con enfermedades cardiovasculares; dolor en la boca del estómago y dispepsia o dificultad en el proceso de digestión, acompañada de inflamación abdominal, sensación de pesadez y presencia de gases, si olvidar claro, el uso desmedido de medicamentos que liberan de otros padecimientos, pero erosionan la mucosa intestinal de manera importante.
Respecto al tratamiento con medicamentos, el más adecuado para tratar el reflujo o la gastritis crónica y sus consecuencias es aquel que controla integralmente la aparición de síntomas como dolor, reflujo y, además deberá ser inhibidor de la bomba de protones cuyo efecto es inhibir la exagerada producción de ácido clorhídrico, tal es el caso de esomeprazol., ya que actúan bloqueando la producción de ácido en el estómago y, en consecuencia, la acidez disminuye a tal grado que el paciente va recobrando progresivamente la integridad de la mucosa gástrica.
Para que el tratamiento tenga un efecto integral, es necesario que los pacientes hagan cambios en su estilo de vida y cambios en su alimentación, por ello deberán evitar: El tabaco Las comidas ricas en grasas El chocolate El café El alcohol La menta Condimentos o irritantes como el picante El jugo de naranja




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