¡El poder de un abrazo! Por qué el contacto piel a piel madre e hijo en los primeros minutos cambia vidas para siempre
- 20 may
- 2 min de lectura
Por: Liliana Noble Alemán
@pulsosaludable

Una práctica clínica esencial para la regulación biológica y emocional en el nacimiento
CIUDAD DE MÉXICO, 20 DE MAYO 2026. La atención médica materno-infantil ha evolucionado hacia un enfoque mucho más humanizado, priorizando las intervenciones tempranas que garantizan el bienestar a largo plazo. Inmediatamente después de un parto vaginal o de una operación cesárea, colocar al recién nacido sobre el pecho materno por un periodo mínimo de media hora desencadena una serie de respuestas fisiológicas sumamente favorables para ambos organismos. Esta acción previene choques térmicos y facilita una transición armónica al entorno extrauterino.
Los lazos emocionales que se construyen en ese primer instante de vida determinan la salud mental de las personas.
La especialista en enfermería perinatal, adscrita al servicio de Alojamiento Conjunto del Hospital de la Mujer, Claudia Chávez Zarate, explicó que el contacto piel a piel madre e hijo ejerce una influencia directa en la evolución psicológica del infante. Durante su ponencia en las XX Jornadas de Enfermería de la institución, la experta expuso que la calidad de este lazo primario definirá la manera en que el individuo se desenvuelva socialmente. “A partir de qué tan sano haya sido, será como la persona se va a estar relacionando”, especificó la ponente al resaltar el impacto del apego temprano.
La relevancia de consolidar el contacto piel a piel madre e hijo radica también en sus múltiples ventajas metabólicas e inmunológicas. Al encontrarse sobre el pecho de su progenitora, el lactante equilibra de manera natural su ritmo respiratorio, reduce los niveles de cortisol en la sangre y adquiere bacterias benéficas que blindan sus defensas naturales. Asimismo, el bienestar emocional derivado de esta cercanía disminuye los estados de ansiedad en las mujeres y aminora la probabilidad de experimentar cuadros depresivos en la etapa posterior al alumbramiento. Al respecto, la experta enfatizó que la trascendencia de estos cuidados afectivos es tan profunda que sus resultados perduran en el tiempo, afirmando categóricamente que “no es solo en ese momento, es para toda la vida” para el ser humano en desarrollo.
El rol de enfermería como garante del cuidado humanizado
Para asegurar el éxito de este procedimiento, la participación activa de los profesionales de la salud en las unidades de tococirugía es fundamental. La supervisión constante permite que el apego se realice bajo estrictas condiciones de seguridad, vigilando que el posicionamiento del bebé sea el adecuado y que la madre se sienta plenamente confiada en la manipulación de su hijo.
Al cierre de la mesa de análisis, la especialista Claudia Chávez Zarate exhortó a sus colegas de la salud a redoblar esfuerzos para promover este hábito clínico en todas las salas de parto, Recordando las aportaciones históricas de la psicología del desarrollo sobre la privación materna, la enfermera perinatal hizo hincapié en que el personal debe asumir una postura proactiva en las áreas de alojamiento conjunto, pues su intervención orientada al trato digno y empático resulta fundamental, concluyendo que su aportación integral “es de gran importancia” para transformar la salud pública desde el primer segundo de vida.




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