Fortalecer la formación continua de las y los operadores de justicia, dotándolos de herramientas para enfrentar desafíos actuales y garantizar su actuar con total transparencia y responsabilidad; promoviendo una cultura de desempeño en el Poder Judicial con una mística de servicio a la sociedad, priorizando a las víctimas y evitando abusos de poder. Así se asegurará un sistema profesional, ético y comprometido con la justicia y el bienestar social.