La histórica inversión de 21,000 millones de pesos consolida a México como el nuevo epicentro global de la innovación médica y la investigación clínica. Este capital estratégico transformará la infraestructura de salud pública mediante alianzas clave de transferencia tecnológica. Con este impulso, el talento científico nacional desarrollará activamente tratamientos avanzados para enfermedades crónicas y producción local de vacunas.