Científicos de primer nivel analizan el potencial del veneno de alacrán para desarrollar nuevos antibióticos contra la tuberculosis farmacorresistente.
A través de una alianza internacional, se busca transformar toxinas naturales en tratamientos altamente eficaces, estables y seguros para los pacientes.
El proyecto representa una esperanza crucial ante una de las emergencias sanitarias más graves y prolongadas de la salud pública del planeta.