Viabilidad de investigar en gas no convencional para garantizar la certidumbre ambiental: comité de 54 expertos analiza el tema
Por: Liliana Noble Alemán

CIUDAD DE MÉXICO, 6 DE AGOSTO DE 2026. No es un gasto, es una inversión para no equivocarse. Esa es la conclusión central del comité de 54 científicos que, durante tres meses, analizó la viabilidad del gas no convencional en México: investigar no es un capricho, es la única vía para garantizar que cualquier decisión —sea explotar o prohibir— esté blindada por la evidencia y no por la improvisación al utilizar las nuevas tecnologías. Como ha reiterado la presidenta en múltiples ocasiones, no se puede improvisar en temas que afectan el agua, el medio ambiente y la soberanía energética del país.
Fiel a ese principio, la mandataria convocó a este comité de especialistas —integrado por 54 científicos, tecnólogos y humanistas— para que, con base en datos y no en ocurrencias, se evaluara la factibilidad del gas natural no convencional en México. El resultado es un informe que no da certezas absolutas, pero sí una ruta clara para obtenerlas: investigar, monitorear, consultar y, solo entonces, decidir.
Un diagnóstico que no admite improvisación
El trabajo del comité partió de un diagnóstico contundente: México importa el 75% del gas que consume, principalmente de Estados Unidos, y esa dependencia ha crecido de manera constante (en 2010 era del 21%). Sin medidas, el consumo podría alcanzar los 10.8 mil millones de pies cúbicos diarios para 2030.
Ante este panorama, el comité fue tajante: no se puede improvisar. Por eso, antes de siquiera pensar en explotar gas no convencional, propusieron cuatro acciones prioritarias que no implican fracturamiento hidráulico:
Acelerar la generación eléctrica con fuentes renovables (pasar del 24% al 38% para 2030).
Implementar un programa nacional de eficiencia energética (reducción de hasta 500 mmcd).
Incrementar la producción de gas convencional nacional y eliminar la quema de gas en campos petroleros.
Con estas medidas, la dependencia de importaciones bajaría al 49.5%, pero aún no se alcanzaría la soberanía total.
Tres zonas, dos en evaluación y una prohibida
El comité identificó tres cuencas con potencial y, con base en evidencia, recomendó:
Cuenca | Recomendación |
Tampico-Misantla (Veracruz y sur de Tamaulipas) | PROHIBIR cualquier actividad de extracción no convencional por criterios ambientales, sociales y de alta densidad demográfica. |
Burgos (noreste de Tamaulipas) | Continuar evaluando con condicionantes estrictas. |
Sabinas-Burro-Picachos (Coahuila y Nuevo León) | Continuar evaluando con condicionantes estrictas. |
La presidenta aceptó de inmediato la prohibición en Tampico-Misantla, en línea con su convicción de que no se puede improvisar cuando está en riesgo el bienestar de las comunidades y los ecosistemas.
Las 10 recomendaciones: condiciones para no improvisar
Para las zonas en evaluación (Burgos y Sabinas), el comité exigió condiciones rigurosas que eliminan cualquier margen para la improvisación:
Perforar pozos de investigación hidrogeológica para confirmar la existencia de agua salada profunda y demostrar que está desconectada de los acuíferos de agua dulce.
Confirmar las reservas de gas con pozos exploratorios, pasando de "recurso prospectivo" a "reserva".
No usar agua dulce; usar exclusivamente agua salada de formaciones profundas.
Reciclar al menos el 75% del agua utilizada en los procesos.
Realizar consultas previas, libres e informadas a las comunidades.
Establecer un monitoreo científico externo e independiente durante todo el proceso.
"De ninguna manera se tendría que utilizar agua dulce —agua superficial o subterránea— que ya se encuentra comprometida para satisfacer diferentes usos: consumo humano, agricultura, ganadería", enfatizó el Dr. José Antonio Hernández, director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM
¿Vale la pena investigar? La presidenta responde
"La investigación no es para garantizar un hallazgo, sino para garantizar que la decisión final —sea cual sea— esté basada en evidencia." Y añadió, con el énfasis que la caracteriza:
"No se puede improvisar en temas que afectan el agua, el medio ambiente y la soberanía energética del país."
El comité compartió esa visión. La Dra. Alma América Porra, física y experta en exploración, lo resumió así:
"El costo-beneficio de la investigación es ampliamente favorable, porque su objetivo no es garantizar un hallazgo, sino garantizar que la decisión final esté blindada por la evidencia y no por la improvisación al utilizar las nuevas tecnologías."
"Este informe no representa un punto final, sino el inicio de una ruta de trabajo continuo", señaló la presidenta.
Reconocimiento al trabajo científico y al consenso
La mandataria agradeció el esfuerzo del comité y destacó que todas las recomendaciones fueron tomadas por consenso, algo poco común en discusiones científicas.
"Los 54 científicos, tecnólogos y humanistas están conscientes de que su servicio es para el país. Se sienten orgullosos y con un compromiso con la presidenta por haberlos convocado para tomar en cuenta un tema tan importante", expresó.
Conclusión: la ciencia como guía, la improvisación como riesgo
El informe del comité científico deja una lección clara: en temas de energía, medio ambiente y soberanía, no hay atajos. La única vía responsable es la investigación rigurosa, la transparencia y el diálogo con la sociedad.
"El costo-beneficio de la investigación es ampliamente favorable, porque su objetivo no es garantizar un hallazgo, sino garantizar que la decisión final esté blindada por la evidencia y no por la improvisación al utilizar las nuevas tecnologías."
La presidenta lo resumió así al cierre de la conferencia:
"No se puede improvisar. Por eso convocamos a los mejores expertos y vamos a seguir trabajando con ellos, informando cada dos meses, para que el pueblo de México sepa que cada decisión que tomamos está basada en ciencia, no en ocurrencias."
El costo de no investigar: más caro que equivocarse
La presidenta anunció que se iniciará la Fase 2:
Equivocarse explotando sin saber: riesgo de contaminar acuíferos, conflictos sociales, pérdida de inversión y daño irreversible al medio ambiente.
Equivocarse prohibiendo sin saber: riesgo de perder la oportunidad de desarrollar un recurso energético propio que podría fortalecer la soberanía del país.
Por eso, la investigación no es un gasto, sino una inversión en certidumbre.
Próximos pasos: investigación transparente y acompañamiento científico
El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) perforará pozos de exploración para buscar agua salada en las cuencas de Burgos y Sabinas.
El comité de 54 expertos dará seguimiento y presentará informes cada 2 a 2.5 meses en la conferencia matutina.
Se creará una página web especial para publicar todos los estudios, informes y datos del proceso, garantizando transparencia total.



Comentarios